Una carrera al espacio que inició con la nanotecnología
Detalle BN6
- Inicio
- Una carrera al espacio que inició con la nanotecnología
Una carrera al espacio que inició con la nanotecnología
Andrea Carrillo Flores investiga y desarrolla tecnología espacial, impulsada por una formación flexible en el ITESO que le permitió convertir su curiosidad por el cielo en una carrera de alcance internacional.
Ximena Torres
Hace 15 años, Andrea Carrillo Flores dejó por escrito su sueño de colaborar en una agencia espacial. Lo hizo cuando empezaba sus estudios en la Ingeniería en Nanotecnología del ITESO, luego de que su coordinador le preguntara dónde le gustaría encontrarse en el futuro. Hoy la egresada trabaja en el Centro Aeroespacial Alemán, donde realiza su investigación de doctorado sobre la transmisión de información de la Tierra a los satélites que la orbitan, a través de señales de infrarrojo (IR).
En retrospectiva, Andrea piensa que para alcanzar su meta lo más importante fue no esperar un momento perfecto, uno en el que seguir una carrera en las ciencias espaciales no implicara incertidumbre. “Dicen que cuando te animas y das el primer paso, la vida te abre más puertas. Yo sí lo sentí así”, reflexiona.
Su primera decisión de arrojo fue inscribirse a la naciente Ingeniería en Nanotecnología del ITESO, cuando el programa recibió a su primera generación de estudiantes en agosto de 2011. Entonces, ya había una gran expectativa sobre este campo profesional debido a sus posibilidades de innovación. Esto se constató en la comunidad a la que reunió el programa académico en su primer ciclo.
Pero empezar un legado significaba que “no había nadie antes de nosotros a quien preguntarle sobre su experiencia o sobre lo que podíamos esperar durante nuestro paso por la carrera”, recuerda Carrillo Flores. Con el paso de los años su trabajo y el de sus colegas fueron creando referentes, y al mencionar su formación en nanotecnología las personas dejaron de preguntar, “¿qué es eso?”, para dar paso a ejemplos cotidianos en los que reconocían la disciplina aplicada: los paneles solares, los cosméticos, los satélites miniatura...
Lo que más le asombraba a Andrea de su carrera era observar, estudiar e incluso fabricar objetos pequeñísimos en forma de nanoestructuras, pero tenía claro que su objetivo estaba a otra altura. Descubrió su pasión por las ciencias espaciales desde que, en un campamento con su familia, su papá le explicó el mapa que escriben las estrellas.
“Esa fue la primera vez que vi el cielo conscientemente. [...] Me gustaba mucho la astronomía, pero la veía muy lejana. Cuando estaba pensando qué carrera estudiar lo reflexioné muchísimo. Y un día, me desperté con la certeza: yo quiero estudiar cosas del espacio y me voy a arriesgar a ver qué pasa, porque si no, me arrepentiré de no intentarlo”, cuenta la científica.
De los laboratorios del ITESO a la agencia espacial alemana
Andrea determinó que los estudios de física incluidos en la Ingeniería en Nanotecnología eran la mejor ruta para emprender su camino. La buena noticia es que encontró más que eso, pues transitó su vida universitaria en un esquema de formación flexible que le permitió trascender en su trayectoria profesional. En el ITESO aprovechó sus asignaturas optativas y otras oportunidades de educación continua para estudiar astronomía y astrofísica.
También se tituló en Ingeniería Electrónica y, un año después de trabajar en un par de laboratorios de nanotecnología en Guadalajara, dio el salto a la Maestría en Estudios Espaciales de la Universidad Internacional del Espacio en Francia.
Allá se enfrentó al reto de la migración, pero también entró de lleno a las ciencias que explican los fenómenos extraterrestres, la ingeniería de las operaciones espaciales, e incluso su administración y regulación legislativa. Las prácticas profesionales las completó en el Centro Aeroespacial Alemán, donde formó parte de un proyecto de telemetría para desarrollar una red de sensores que pueden utilizarse en prótesis corporales y en la teleoperación de robots, tanto en la Tierra (en ambientes hostiles) como en el espacio (actividades extravehiculares o exploración espacial).
“Muchas de las innovaciones desarrolladas para fines espaciales encuentran aplicaciones en la Tierra. Por eso invertir en la industria espacial también impulsa el desarrollo de tecnologías para nuestra vida cotidiana”, explica Andrea sobre su proyecto de maestría.
Para sus estudios de doctorado se quedó en la agencia espacial alemana, donde trabaja en una investigación sobre comunicaciones ópticas satelitales por el espacio libre, en la que utiliza láseres para transmitir datos entre satélites y la Tierra. Su meta ahora es terminar el posgrado, para luego proponer muchos experimentos que tiene en mente.
La egresada tiene claro que los ideales evolucionan, por lo que no descarta la idea de involucrarse en la industria privada tras cumplir su sueño de colaborar con una organización gubernamental dedicada a la exploración y desarrollo de tecnología espacial. Lo más importante, dice, es disfrutar el proceso de cada objetivo. Ella lo hizo desde que el ITESO era su casa, cuando no estaba segura de si su trabajo llegaría al espacio, pero se guiaba por la pasión que le despertaba lo que sucede más allá del cielo.
Noticia
Ingenierías
ingeniería en nanotecnología