América Latina está en medio de la disputa geopolítica entre potencias
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América Latina está en medio de la disputa geopolítica entre potencias
De acuerdo con el análisis de la internacionalista Pía Taracena, el gobierno de Donald Trump ha tenido más disposición para colaborar con gobiernos de derecha, sin embargo, lo que ha impulsado a esos proyectos políticos son las crisis internas de la región.
Ximena Torres
América Latina es una región clave para las naciones poderosas que quieren asegurar recursos estratégicos y ampliar sus zonas de interés. De acuerdo con Pía Taracena, especialista en asuntos internacionales de la Ibero Ciudad de México, esta posición es consecuencia de una crisis en el orden internacional liberal que ha permitido el ascenso tecnológico, comercial y militar de países como China.
La respuesta de Estados Unidos, su contraparte, ha tenido un impacto especial en los países del hemisferio occidental que el presidente Donald Trump considera activos esenciales para mantener su hegemonía. Ante esa encrucijada, ¿el giro latinoamericano hacia gobiernos de espectro político de derecha obedece a la influencia del presidente norteamericano o a factores internos de cada nación?
Esa es la pregunta que Taracena propuso a los asistentes de la segunda sesión de Polílogos, Seminario Permanente de Política Global del ITESO. Luego de leer las respuestas del auditorio, la especialista sumó su análisis: si bien el liderazgo de Trump ha marcado la agenda de la conversación sobre relaciones internacionales, la fuerza política de los gobiernos de izquierda en América Latina se ha desgastado ante su incapacidad para solventar las crisis en la región.
Realismo flexible y “Doctrina Donroe”
Para explicar el primer factor, relacionado con la influencia estadounidense, la académica hizo referencia a la National Security Strategy, un documento publicado por la Casa Blanca en noviembre de 2025 que ha servido como instrumento rector para la política exterior norteamericana. De este texto, Taracena destaca el principio de “realismo flexible”, entendido como la disposición de Estados Unidos para construir relaciones comerciales con países cuyos gobiernos y sociedades disten de su sistema democrático.
En papel, este planteamiento suena conveniente para la soberanía de sus aliados, pero la especialista de la Ibero Ciudad de México identifica que se ha convertido en una forma de construir pactos desiguales, en los que el beneficio estadounidense está por encima de todo. “Esa estrategia es para salvar el pellejo de Estados Unidos y no porque le importen mucho los países de la región. [...] Es una especie de ‘neoimperialismo’ en el que importa tener gobiernos cliente, que salvaguarden los intereses de Estados Unidos”, explicó.
Aunque es contradictorio, otro elemento central de la estrategia de seguridad de Trump —que él mismo ha llamado “Doctrina Donroe” en referencia a la Doctrina Monroe— es el propósito de vincularse y premiar a los países dispuestos a gestionar la migración, el narcotráfico y otros asuntos de seguridad bajo los términos de Washington.
Quienes no están dispuestos a adherirse a este plan voluntariamente, lo han hecho bajo coacción. Y lo mismo sucede en el comercio, ya que los aranceles han reemplazado a los tratados como el principal instrumento de diplomacia y para expulsar la presencia de China en la región.
“Marco Rubio (secretario de Estado en la segunda administración de Trump) lo ha dicho muchas veces: se recurre al despliegue militar para lograr la paz con la fuerza. [...] Es un cambio de paradigma que deja la negociación diplomática y, si considera necesario hacer una intervención como lo hizo en Venezuela, la va a hacer”, sentenció Taracena.
De esta estrategia surgió el Escudo de las Américas, una coalición militar entre Estados Unidos y una docena de países latinoamericanos y del Caribe para enfrentar a los cárteles del narcotráfico. No todas las naciones integrantes están representadas por gobiernos de derecha —como el de Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, Asfura de Honduras y ahora De la Espriella en Colombia—, pero estos últimos sí son los más dispuestos a cooperar con la administración de Trump. Eso ha provocado que el presidente norteamericano tenga más consideración por ellos y, aunque ese no es un motivo de celebración para la académica de la Ibero, considera que el “giro” latinoamericano hacia la derecha política puede ser un factor que reduzca la tensión entre la Casa Blanca y la región.
Lograr sociedades de paz
A pesar de esta correlación, Taracena no pierde de vista que la desigualdad desmedida, la violencia, la débil institucionalización y la calidad cuestionable de los políticos en América Latina han debilitado la legitimidad de las agendas de izquierda entre los ciudadanos. A eso se suma la fragmentación entre las naciones, que nunca han podido unir sus proyectos políticos y económicos para tener mayor influencia en organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA).
“No hay nada nuevo bajo el sol en términos del péndulo (que alterna de izquierda a derecha). Lo que sí ha cambiado es lo que hay alrededor de él: el reordenamiento mundial, el liderazgo de Trump y quizá las nuevas tecnologías”, dijo la especialista.
A la administración de Trump le quedan poco más de dos años, pero su movimiento, Make America Great Again (MAGA), puede instalarse en el poder por más tiempo. Ante este escenario, el reto más importante para los países de Latinoamérica es transformarse en sociedades de paz sin que su instrumento fundamental sea la fuerza militar.
“Sabemos que cuando los gobiernos usan la fuerza, lo primero que se viola son los derechos humanos, así que tenemos que encontrar una respuesta que no sea solo una cosa o la otra”, concluyó Taracena.
Polílogos es un seminario universitario permanente cuyo objetivo es reunir a la comunidad universitaria para reflexionar en torno a asuntos de política global. La siguiente sesión será el 4 de noviembre.
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